viernes, 31 de octubre de 2008

Sobre la feria de agosto.-


En estos días otoñales de finales de octubre en los que nos ha sorprendido el frío, nos viene a nuestro recuerdo, no sé por qué, tal vez porque hayamos visto una fotografía de la época, aquella popular verbena que organizaba la desaparecida Peña El Pimiento Verde donde había pasacalles matinales y desfiles de gigantes y cabezudos.
También el verano, agobiante e incómodo por el calor que hemos pasado, salpicado de verbenas por barrios y aldeas: Cordobilla (por San Isidro), Miragenil (en honor al Santísimo), La Isla y Ribera Baja (por San Juan), Sotogordo y Cantarerias (por San Pedro), barriada Lope de Vega, etc. y muy atrás en el tiempo, muchos años atrás, la verbena que se organizaba en la calle Padre Juan Lucena, hoy Avda. de Andalucía; la animada verbena de Ntra. Sra. del Carmen en la barriada de la estación y no digamos ya la que se organizaba en el desaparecido Barrio de los Veinticinco años de paz, que era más que una feria de estos tiempos, con aquel concurso de ornamentación de calles, la caseta de baile, sus cacharritos y multitud de gente que de todo el pueblo concurrían a ella.
A nuestra memoria se agolpan en tropel igualmente aquellas ferias de ganado que tenían lugar en el eucaliptal que había en la cuesta del molino, cuando la cuesta del molino era la cuesta del molino, una vía rápida entre el casco antiguo y el moderno, no la travesía de un micro y disfrazado polígono industrial, donde igual podemos encontrarnos un camión atravesando la arteria principal que la semanal concentración de todos los miércoles de aspirantes a obtener el carnet de conducir.
Era cuando en Puente-Genil había dos ferias, la de mayo y la de agosto. Aquella feria de mayo que animaba la calle Don Gonzalo y el paseo de la Plaza Nacional. Cuando las atracciones infantiles se instalaban tanto en dicho paseo como en la Plaza Emilio Reina y en la calle San Sebastián delante del desaparecido Matadero municipal.
Cuando, poco más o menos, solían instalarse una pequeña noria, una volaora, unos columpios y un tiovivo, junto a algún puesto de bisutería y juguetería. Eran los tiempos del Bar Central, de Los Faroles, del Mau-Mau, del Bar X y del Cinema España. Cuando se solía entoldar la calle para sombrearla.


Por nuestra memoria cabalgan también recuerdos de aquella feria de agosto por la Matallana. Cuando la caseta del Casino Mercantil se instalaba en el Paseo del Romeral y más tarde lo hizo la caseta municipal. Cuando el Real de la feria lo ocupaba las avenidas Susana Benítez y Poeta Manuel Reina, desde el Romeral hasta el Tropezón. Cuando en la calle Cristóbal Castillo se instalaba la caseta de la juventud; junto a la iglesia de San José lo hacía la caseta del Liceo, en la calle Padre Celestino estaba la caseta del Vespa-Club pontanés y en el jardín del Tropezón se hallaba la caseta del C.D. Pontanés. Y a lo largo de todo el Real se instalaban la Peña El Genil y diversas casetas de Corporaciones bíblicas. Eran los tiempos de los cines Santa Susana y Avenida, del café de Cristóbal, del bar de Venancio, de la confitería de Paquita, del primigenio bar la Plancha, del desaparecido Bar Verde limón, de las tiendas de Marrón, de tejidos Antonio Rivas, de los Madrileños, del estanco del Morabito, de la tienda de Antonio Palomo, del bar de Ortiz, del bar Eduardo, de la taberna de las Bodegas Delgado, de la taberna del Tiri y de la pensión de Avilés, que en aquella época era todo un hotel muy bien atendido y de un gran servicio donde se hospedaban tanto futbolistas de Puente-Genil C.F. cuando se andaba por la 3ª y 2ª división nacional y también todos los artistas que venían a trabajar en Puente-Genil durante la feria.
¡Qué tiempos aquellos! Aquella si que era una feria concurrida y esperada, con sus tómbolas, sus puestos de baratijas y juguetes, sus trileros, sus puestos de turrón…
Cuando Rosafer Radio instalaba un hilo musical por toda la Matallana para tenerla animada todo el día. Cuando había carreras pedestres y de ciclistas por las mañanas, unos años, y por las tardes, otros. Cuando el río se convertía en toda una playa, a cuyos bañaeros íbamos todos los veranos y disfrutábamos de un fresquito tinto o una refrescante cerveza con unas sardinas asadas o un buen tomate partido de la huerta. Todavía no había piscinas, ni chalets por ningún lado, ni veraneo en la Costa del Sol. El boom de Torremolinos empezaba a asomar tímidamente y luego, años más tarde arrastraría y de qué manera.
Cuando aquellos veranos se tomó la costumbre de irse a cenar a los chiringuitos de las huertas de los bañaeros que estaban animados con algunas rumbas o las populares canciones del verano, como Cuando calienta el sol, María Isabel, Juanita banana, Tengo tu amor, Cuéntame, Eva María se fue, Un rayo de sol, etc. con cantantes y grupos como Los Payos, Mungo Jerry, Palito Ortega, Fórmula V, Luis Aguilé, Four Tops, Los Brincos, Los Módulos, Los Bravos, Georgie Dann, Santana, etc.





Y las ferias… ¡qué ferias! ¡cuánta animación! ¡qué bulliciosas! Unas veces se instalaban las atracciones en solares entre el Tropezón y la finca de Santa Filomena, hoy ocupados por numerosas viviendas, o también en el llano existente junto al cruce de la cuesta del molino y la carretera a Aguilar. Era cuando venían circos e incluso había toros en una plaza portátil. ¡qué diferencia a la de hoy! Cuando empezó el festival de cante grande en el patio del Instituto de Bachiller ¨Manuel Reina¨. Cuando venía cada año el popular Teatro Manolita Chen. Cuando nacieron los trofeos futbolísticos de feria: Trofeo Villa de Puente-Genil, Trofeo Poli y Trofeo Joseito Jaén. Cuando la piscina del campo de fútbol estaba todos los días animadísima de gente; tenía hasta trampolín de dos pisos que luego desapareció.
Mucha gente se pregunta ¿por qué en la Matallana tuvo éxito la feria y cuando se alejó de ella al entorno de la Avenida de Europa ya empezó a declinar hasta llegar a ser la feria que es hoy, que como en el cuento del patito feo casi nadie la quiere?
Pues podría ser por varias poderosas razones:
Una, en aquellos tiempos de los años 50 y 60 el poder adquisitivo no es el que hoy se dispone, pese a la crisis que estamos atravesando, aunque haya quien no quiera nombrar la palabra crisis.
Dos, la Matallana está en el centro neurálgico de Puente-Genil y todo se tiene a mano en un momento, tanto los que viven por el casco histórico como los que viven en las zonas de ensanche de la población.
Tres, la Matallana está plagada de bares que eso hacia socorrer mucho a la gente en todos los sentidos.
Cuatro, si no se tenía caseta o no apetecía caseta se aliviaba la gente en los bares, sentados en sus terrazas.
Cinco, aún no nos íbamos a la playa ni a los chalets en el campo.
Y seis, el Real de la feria estaba antaño integrado dentro de la población y en el centro del casco urbano, hoy el Real está instalado en un amplio solar donde el calor y el polvo invaden al visitante y aguanta debajo de un toldo de una caseta en pleno solar. En la Matallana era distinto. La Feria formaba parte del casco urbano.
Cuando la feria se trasladó al entorno de la Guardería infantil y del Campo de fútbol arrastró de muchas Corporaciones bíblicas y asociaciones que instalaron sus casetas o en calles adyacentes o alrededor de la Guardería. Era cuando el PCE instalaba la caseta tras el campo de fútbol Jesús Nazareno (que por cierto ha desaparecido la rotulación y el azulejo del Patrón de Puente-Genil), o el Hogar del Pensionista se instalaba dentro del recinto de la Guardería, la taberna del Tiri tuvo que mudarse para esos días frente a la caseta municipal. ¡Cómo tiraba la taberna del Tiri al mediodía y por la noche!
Era cuando venían artistas consagrados y de renombre nacional a las Casetas municipal y de la juventud: Mari Trini, Los 3 sudamericanos, Antonio Machín, Mocedades y un largo etcétera de artistas de lo más granado de la época, donde incluimos a nuestro recordado grupo de Los Dukes. Hoy la juventud se queja que lo que viene es endeblito.
Para feria hace falta traer nombres de tirón de ahora, Miguel Bosé, Alejandro Sanz, algún triunfito (Bisbal o Chenoa, por ejemplo), El canto del Loco, Falete, El Arrebato, un grupo de cante por sevillanas, tipo Ecos del Rocío, los Marismeños, etc.
Haría falta algún tipo de teatro infantil que actuara en la caseta municipal, donde los niños y niñas participaran en bailes, actuaciones improvisadas, juegos, canciones, etc. Sería muy fácil.
Pasacalles musicales a media mañana con participación de gigantes y cabezudos, sería de lujo, seguro. Ya veo a la gente sentada en la Matallana viendo pasar el pasacalle musical. Esta pasada feria ya se disfrutó de ello y tuvo bastante éxito.
Por las tardes alguna carrera pedestre o ciclista por la Matallana que atraiga a gente. Una concentración de coches de época pasando por la Matallana y Romeral, o una concentración de coches SEAT 600 que a otras ciudades acuden y que la hacen muy atractiva y vistosa. También un paseo de caballos por la Matallana. Una gymkhana motorística como hacía en tiempos el Vespa Club. Un encuentro de tenis de alguna figura nacional con jugadores locales en plan exhibición.


Pero esta feria de estos últimos años, sin atractivos ningunos ni de día ni de noche, llena de sol y solitaria, sin incentivos, que está sirviendo de crítica por parte de todo el mundo… para lo que sirve es para quitarse del medio e irse a pasar unos días de viaje por el norte, o irse a la playa pese a la crisis que atravesamos.
Aquí no vale el cambio de fecha ¿para qué? ¿para que pase igual que con San Marcos? Para eso no.
Si ahora empezamos a plantear que si la feria se traslade a mayo o septiembre no sería bueno para la propia feria ni para nosotros mismos. Mayo está muy cargado siempre: Semana Santa chiquita, Virgen de los Desamparados, Concurso de cruces, Primeras comuniones, primeras verbenas de barrios… ¿Pondríais la feria ahí en medio? Porque lo malo no es todo eso, sino que los miles de estudiantes de Primaria, Secundaria y Bachiller están en la recta final de exámenes y os puedo asegurar que poco pisarían la feria sabiendo que hay exámenes por medio y casi todos finales o de recuperación y muy decisivos, porque hay que tener en cuenta que habría que buscar un par de días no lectivos y pregunto ¿a costa de que día, de San Marcos, del día de la Cruz? ¿Cuál se cogería? Complicado, eh, Sres. concejales.
Si la trasladamos a Septiembre tendría que ser muy a principios para no entorpecer tampoco las labores del inicio del curso escolar. Tiene por el contrario que la gente viene harta de vacaciones, habrán estado en el Tívoli o algún parque similar, o sea que esos niños y niñas vendrían hasta la bola de cacharritos y sus padres con los bolsillos secos del veraneo.
Se ha informado ya que el recinto ferial contará con una importante cantidad de euros y se llevará al Garrotalillo. Pero, cuidado, no se olvide plantar árboleda de sombra, importante. Segundo, coloqueser fuentes donde aliviar la sed, importante también. Tercero, colocar muchos bancos donde sentarse a descansar, importante también. Cuarto, colocar buen acerado de acceso al recinto ferial y buena iluminación para la noche y vigilancia policial en todo el acceso. Quinto, que haya un servicio de bus continuo que sirva a modo de lanzadera entre la Matallana, el Romeral, el casco antiguo, Miragenil, zona de Avda. de Europa, Avda. de la estación, etc. para evitar coger vehículos particulares, y por supuesto que ese bus esté todas las noches de feria circulando, trayendo y llevando gente, esto es importante también. Ha de servir como vehículos lanzadera a la feria. Porque cómo haya que ir en coche a la feria una vez instalada en el Garrotalillo veo haciendo una zona de aparcamiento muy grande donde dejar los vehículos.
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